Hoy no nos convoca una despedida, sino un acto de gratitud, de memoria y de profundo reconocimiento. Nos reúne el privilegio de honrar a cuatro maestros que no solo cumplieron una labor, sino que construyeron un legado que permanecerá vivo en los pasillos, en las aulas y, sobre todo, en el corazón de generaciones enteras de estudiantes.
Los profesores Doralba Acosta, Antonio Lucero, Gloria Rosero y Edgar Pérez no fueron únicamente transmisores de conocimiento. Fueron guías en los momentos de duda, referentes en los momentos de decisión y ejemplo de vocación en cada jornada que comenzó con la esperanza de formar mejores seres humanos.
Ser docente en nuestra comunidad educativa no es una tarea sencilla. Significa enseñar en contextos reales, con desafíos sociales, culturales y humanos que exigen no solo preparación académica, sino también sensibilidad, carácter y un profundo amor por el otro. Ustedes supieron estar ahí cuando más se necesitaba: con una palabra oportuna, con una corrección firme pero justa, con una mirada que motivaba a seguir adelante.
Cada clase que dictaron fue una semilla. Algunas germinaron en sueños profesionales, otras en valores, otras en la confianza de un estudiante que aprendió a creer en sí mismo. Y todas, sin excepción, ayudaron a construir la identidad de esta institución que hoy se honra de haber contado con su presencia.
Hoy, al cerrar esta etapa de su vida docente, no se llevan solo recuerdos. Se llevan la certeza de haber dejado huella, de haber transformado historias, de haber sido parte fundamental del futuro de Mocoa y del Putumayo a través de sus estudiantes.
A nombre de la comunidad educativa del Instituto Educativo Pío XII, les decimos gracias. Gracias por su paciencia incansable, por su compromiso silencioso, por su amor a la enseñanza y por haber hecho de esta institución un lugar donde no solo se aprende, sino donde se crece como persona.
Que esta nueva etapa esté llena de la misma luz que ustedes supieron encender en tantas vidas. Hoy no los despedimos: los celebramos, los honramos y los llevamos con orgullo como parte eterna de la historia de nuestra institución.
